lunes, 4 de marzo de 2013

Una versión mejorada, más todavía

Tengo mucha suerte, porque yo soy de las que tengo un papá para mi hija que no es perfecto, porque nadie puede serlo, pero cada día se esfuerza mucho por ser una persona maravillosa, grande, digno de su hija, bueno con todas las personas (incluso esas que yo odiaría), justo, paciente y muy sensible.

La verdad que siempre tuvo estas cosas, porque por algo estoy enamorada de él, pero Valentina hizo que él todavía sea más grande.



Es genial lo que hace la paternidad y la maternidad con el ser humano, como nos transforma y consigue de nosotros cosas que no sabíamos ni que existían.

Todas estas cosas yo las veo en él cuando juega con ella, cuando le canta, la duerme, la lleva a ver pipis, la deja que lo pringue con sus manitos llenas de a saber que cosas, le cuenta cuentos, le presta su Stay Puft, le da muchos besitos y mucho mucho amor de ese inmenso que parece que te va a romper el pecho para salir, de ese que hace que te duela hasta la garganta, ese que te hace llorar por cualquier motivo después de 15 meses de que ella esté con nosotros, porque la quieres tanto que estás todo el día sensible, viviendo cosas bonitas y maravillosas, que no habías vivido antes por nada.

Todo este vivir se lo debo a Él, que me la dio a Ella. Muchas gracias gordito.

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