lunes, 26 de noviembre de 2012

¿Y si me saca la sangre a mí?

El 14 de Noviembre Valentina cumplió un añito y como todos los papis sabrán, con el año viene el primer cumple, pero también la revisión con la pediatra y otra sesión de vacunas.

Lo de la pediatra la verdad que me da igual, porque la nena está muy sana entonces no me preocupa lo que me pueda decir, pero el tema de las vacunas lo llevo fatal, porque Valentina como es normal no quiere que le quiten la ropa porque tiene frío, ni quiere que la pinchen porque si quisiera sería muy rara.

La pediatra preguntó lo típico, yo le dije que seguía con lactancia materna, que comía de todo (lo normal para la edad que tiene) y que no comía purés nunca (a ver si así entendía que la niña come lo que quiere cuando quiere, y si no quiere más que dos bocados, pues no come más). Desde aquel día estuve muertita del miedo, porque no quería que la pincharan, pobrecilla... ¿cómo la iban a pinchar?, lo mismo se había inventado algo para que los bebés no sufrieran nada con los pinchazos y teníamos suerte... (una madre puede llegar a tener más imaginación que un niño de 5 años cuando quiere)

Llamé el Viernes pasado al Ramón y Cajal y me enteré del horario que tenían para extracciones a bebés y las horas que tenía que estar en ayunas, porque cada uno me dijo una cosa. Me mentalicé de que íbamos a ir el Lunes y así hicimos... Ésta mañana la nena decidió comer teta hasta las 9.30, así que yo calculé para estar en el hospital sobre las 12.30, porque unos me dijeron que cuatro horas, otros que tres, así que yo iba a ir pensando en que eran tres, para que la pobre no tuviera que sufrir mucho por no poder tomar teta durante tanto rato... La mañana fue dura, porque Valentina nunca tuvo que "rogar" por la teta, pero hoy la pobre ya no sabía que hacer para que le diera un poquito, y yo no sabía ya como distraerla para que pasaran las horas. A las 12 nos fuimos al hospital, con la peque con mucho hambre y mucho sueño, como no tenía una cosa tampoco quería de la otra; pero como es un amor no lloró nada. Llegamos al parking del hospital los tres (papá conduciendo, yo detrás de papá y Valentina en su sillita a la derecha), paramos el coche, saco a la niña de la silla (deja de funcionar mi parte consciente), niña que se coloca, mamá que saca teta y niña que empieza a comer... Papá que dice a los dos segundos "no le des teta ehh" (después me enteré de que esto era una broma que había hecho), me mira y le entra la risa, la saco a Valentina de comer y la pobre se pone a llorar como una loca... Me entraron ganas de darme cabezazos contra las columnas del parking, pero al final decidimos irnos al hospital y cruzar los dedos. Llegamos a Extracciones centrales, les cuento lo que me pasó a dos enfermeras que pululaban buscando pobres víctimas a las que sacarles sangre y me dicen que no pasa nada, que si fueron dos segundos da igual, que es más, que podía comer tranquilamente o_O Mientras esperamos a que nos llamen, en la sala había una nena de unos 7 años como poco con cara de haber llorado y diciéndole a la madre que si le iba a doler, que ¿si no la podían anestesiar?. Llaman a la nena, cierran la puerta y se la escucha llorar a moco tendido, pobrecita... Entramos nosotros, les digo que me pinchen a mí, pero nunca cuela ¡son malos malísimos!, me hacen tumbar a Valentina en una camilla, me la hacen sujetar y la sujetan dos enfermeras (pensarían que era un zombie de Walking Dead la pobre niña), de más está decir que en cuanto me la hacen tumbar Valentina empieza a llorar, gritar y no las insultaba porque todavía no le enseñé... Una de ellas le decía a la pobrecita "que llorona eres", "que poco valiente", "mírala como no se deja", y yo diciendo cosas a mi hija para intentar borrar lo que decía la otra bruja, por no llamarla otra cosa... Cuando terminaron salimos y nos sentamos en la salita los tres para que la pobre se calme un ratito mientras jugaba con el iPhone de papi y lloraba a la vez, abre la puerta una de ellas, la bocachancla no, la otra y nos dice que le quitemos ya la gasa que tenía pegada, viene ella a quitársela y Valentina otra vez a llorar, la mujer al final se fue (sin quitarle la gasa porque la nena no se callaba) y nos fuimos corriendo de allí para evitar que aparezcan más malos. De camino al parking y colgada en la Manduca, la pobrecita ya estaba calmada, enfadada y agotada, pero con sueñito. Una vez en el coche por ¡fin llegó la teta!, más de 40 minutos que estuvo comiendo... Se durmió y todo la pobre mientras comía :( Y esta fue nuestra aventura de su pinchazo :(

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