viernes, 27 de julio de 2012

Pena porque crece, pero quiero que crezca…

Hace unos días estaba acostada en la cama con Valentina, ella comiendo y quedándose dormida, yo medio tonta porque de golpe me puse a llorar porque mi nena de ocho meses  ya era muy grande.

De golpe me puse a pensar que ya no volvería a ser tan chiquita como al principio, como los primeros días, y me da la sensación de lo rápido que pasó todo que no me acuerdo como era que fuera tan chiquita, como era tenerla en brazos; lo peor es que me di cuenta también de que dentro de poco me pondría mal por ese momento en concreto, porque me acordaría de que a los ocho meses era muy chiquita también, así que seguí llorando...

Esto ya lo hablé una vez con una vecina que tiene un hijo de dos años y me dijo que a ella le pasaba igual, no quiere que crezca porque le da pena, pero también quiere que crezca porque eso significa que está sano y porque le hace bien... Agradezco cada día porque no me perdí nada de su vida, estamos juntas las dos siempre y no nos separamos para nada.

En casa como ya comenté anteriormente dormimos los tres juntos, su papá trabaja en casa, así que salvo algunas veces que él se tiene que ir, el resto estamos los tres juntos en todo momento y nos encanta, así que espero que sigamos así mucho tiempo, para no perdernos nada de su crecimiento ;-)

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