jueves, 21 de junio de 2012

Yo malcrío a mi hija

Desde que nació Valentina duerme pegadita a mí, come teta siempre que quiere, come comida con sus manos (pollo hervido y a la plancha, ternera a la plancha, pan, brócoli al vapor, papa, zanahoria, manzana, plátano, macarrones, lacitos, calabacín al vapor y galletas (estas últimas las dejamos desde hoy porque Carlos González nos dijo ayer en el encuentro que las galletas tenían azúcar) mientras se pringa y lo pringa todo, cosa que me encanta, porque se lo pasa como una enana (cosa que es) y aprende, se duerme en nuestros brazos (muchas veces paseando por la casa), va con nosotros por toda la casa en brazos o en la Manduca (mochila portabebés) y siempre quiere estar en nuestros brazos si estamos por ahí (así de tirana que es).

Ahora lo último que hace es tirar al suelo sus peluches o la cuchara para colgarse por nuestro ladito para ver a donde fue y yo que soy una mamá "que no sabe poner límites y me encanta que mi hija me tome el pelo" se lo vuelvo a dar todo para que lo vuelva a tirar otra vez.

Y todo esto lo hago porque estoy convencida de que es lo mejor para mi hija.

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